Culminación de una trayectoria de prepotencia
Por: José M. Saldaña
Ex presidente de la Universidad de Puerto Rico
Pedro Rosselló llegó a Puerto Rico en julio de 1976 habiendo completado una residencia en cirugía pediátrica. En ese momento recibió un nombramiento docente en el Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Desde el mismo instante en que inicia sus labores en esa Facultad se constituyó en un
agente disociador dentro de ese Departamento, teniendo grandes y serias discrepancias con personas de gran renombre en el campo de la cirugía pediátrica. Sus actitudes de prepotencia y aires de superioridad a los demás crearon fricciones en las relaciones interpersonales al punto que la dirección del Departamento lo destacó a dirigir el programa de cirugía experimental -lo que se conoce en administración como una patada hacia arriba- ya que allí tendría que lidiar básicamente con la experimentación de técnicas quirúrgicas en animales. Posteriormente, en 1984, con apenas 8 años en la docencia, solicita una licencia sabática para supuestamente escribir un libro sobre la Cirugía Pediátrica en la isla y estudiar un doctorado en educación. La dirección del Departamento se opuso a otorgarle la licencia por dos razones: 1. que había otras personas que con más tiempo en el departamento tenían más derecho a este privilegio; 2. en ese momento el departamento necesitaba todos los recursos disponibles para su funcionamiento. La licencia sabática se le otorgó, aun con la objeción del director del Departamento, quien es la persona que más de cerca conoce las necesidades del mismo. El director del Departamento en ese momento lo era el Dr. Enrique Vázquez Quintana. El resultado neto de esa licencia fue que no cumplió con los fines para los que se le otorgó la sabática consumiendo el salario completo que le fue pagado durante el año sin un fin útil para la institución que no fuera mantenerlo alejado del departamento para evitar las discrepancias y el clima negativo que con su presencia se generaba.
Durante la incumbencia del licenciado Baltasar Corrada del Río como alcalde de San Juan -en el cuatrienio del 1984 al 88- éste lo designó para dirigir el Departamento de Servicios de Salud de la Capital. En esa posición tuvo serios problemas con los médicos residentes de los programas del Recinto de Ciencias Médicas que rotaban por los servicios de salud de la Capital, por el trato despótico e irrespetuoso que dispensaba a estos médicos. En uno de esos incidentes tuve que, como Rector de ese Recinto, intervenir para resolver el problema y evitar una crisis en los servicios, ya que los residentes habían tomado la decisión de abandonar la rotación por esos
servicios ante el maltrato al que Rosselló los sometía, no sin antes sostener una caldeada reunión en la que la señora Decana de la Escuela de Medicina sintió que el Dr. Rosselló le ofendió y le faltó el respeto, por lo que tuve que exigirle al Dr. Rosselló respeto para con la Decana (Dra. Nydia de Jesús, fina dama y excelente profesional) y pedirle que se controlara.
En 1992, durante la campaña por la Gobernación, todos fuimos testigos de la falta de respeto hacia la candidata Victoria Muñoz Mendoza mofándose y sacándole la lengua durante el debate de los candidatos a la Gobernación. De igual forma, vimos como por primera vez en la historia y en un total menosprecio por la autonomía universitaria, un gobernador electo -sin aún haber tomado posesión del cargo- exigió la renuncia de todos los cuadros directivos de la Universidad desde los miembros del CES, el presidente, rectores, decanos y hasta directores de Departamentos, como si la institución hubiese sido un Departamento de Transportación y Obras Públicas que le responde directamente al Primer Ejecutivo. Durante su incumbencia como Gobernador el país entero fue testigo del desprecio, los ataques y la falta de respeto por todas sus instituciones: la judicatura, educación, salud, la prensa, y como si fuera poco y para
culminar su mandato, vimos como ilegalmente se agenció una jugosa pensión ofreciendo información falsa.
Las elecciones de noviembre de 2004 hicieron patente una vez más las características de megalomanía y prepotencia de este personaje patético de nuestra política. La renuencia a admitir su derrota tuvo al país por meses en un estado de tensión durante una serie de pleitos frívolos simple y sencillamente por no poder conciliar en su mente haber sido derrotado por Aníbal Acevedo Vilá, a quien en todo momento menospreció y consideró inferior. La necesidad enfermiza de tener poder nada más que por ostentarlo lo llevó a obtener un escaño al Senado mediante el chantaje y la compraventa a un pobre ser humano que lo había ganado en buena lid. Esa necesidad obsesiva por el poder lo ha llevado a cometer actos de agravio e injusticia
contra sus propios compañeros de partido en su afán por desbancar al presidente del Senado, Kenneth McClintock, de la posición que legítimamente obtuvo. En este afán no ha quedado estrategia perversa y maquiavélica que no hayan utilizado él y sus acólitos ante la vista de todo el país que a diario se pregunta hasta dónde puede llegar la necesidad enfermiza de este señor
por el poder. No pasa un día sin que se evidencie que no existe límite para este ser en obtener lo que desea sin importarle las consecuencias que su obsesión pueda tener para otros y para el país. Su propio compañero de papeleta y persona de dotes morales, intelectuales y profesionales, el comisionado residente Luis Fortuño, lo calificó como un cáncer para el país.
Estamos ante un ser que tiene un historial consistente de prepotencia, de creerse superior y estar por encima de los demás, de las leyes y reglamentos. Lo que hoy vemos de obstinación en mantenerse en una posición irracional de oposición a la propuesta reforma contributiva y fiscal
propuesta por el gobernador Acevedo Vilá -propuesta que era parte integral del programa de su partido- no es más que la continuación del patrón de la conducta que lo ha caracterizado durante toda su vida, según lo han confirmado algunas de sus amistades de infancia a quienes no les sorprendeen nada esta actitud.
El mantener la posición de que debe ser un 4% el impuesto sobre el consumo -a pesar de que no ha podido justificarla con datos y a sabiendas de que eso crearía un caos en las finanzas del país que perjudicaría negativamente a toda la población por la sola razón de crearle problemas políticos al Gobernador- es una mezquindad de marca mayor sin precedentes en la política del país. Es una canallada que evidencia que a este señor no le queda ya una onza de decencia en su ser. Que haya una gran cantidad de personas que todavía justifiquen las actuaciones de este personaje trágico es indicativo de que el déficit de inteligencia y moral que como pueblo padecemos ha llegado ya a niveles tales que presagian que estamos muy cerca de una crisis
de grandes proporciones.
agente disociador dentro de ese Departamento, teniendo grandes y serias discrepancias con personas de gran renombre en el campo de la cirugía pediátrica. Sus actitudes de prepotencia y aires de superioridad a los demás crearon fricciones en las relaciones interpersonales al punto que la dirección del Departamento lo destacó a dirigir el programa de cirugía experimental -lo que se conoce en administración como una patada hacia arriba- ya que allí tendría que lidiar básicamente con la experimentación de técnicas quirúrgicas en animales. Posteriormente, en 1984, con apenas 8 años en la docencia, solicita una licencia sabática para supuestamente escribir un libro sobre la Cirugía Pediátrica en la isla y estudiar un doctorado en educación. La dirección del Departamento se opuso a otorgarle la licencia por dos razones: 1. que había otras personas que con más tiempo en el departamento tenían más derecho a este privilegio; 2. en ese momento el departamento necesitaba todos los recursos disponibles para su funcionamiento. La licencia sabática se le otorgó, aun con la objeción del director del Departamento, quien es la persona que más de cerca conoce las necesidades del mismo. El director del Departamento en ese momento lo era el Dr. Enrique Vázquez Quintana. El resultado neto de esa licencia fue que no cumplió con los fines para los que se le otorgó la sabática consumiendo el salario completo que le fue pagado durante el año sin un fin útil para la institución que no fuera mantenerlo alejado del departamento para evitar las discrepancias y el clima negativo que con su presencia se generaba.
Durante la incumbencia del licenciado Baltasar Corrada del Río como alcalde de San Juan -en el cuatrienio del 1984 al 88- éste lo designó para dirigir el Departamento de Servicios de Salud de la Capital. En esa posición tuvo serios problemas con los médicos residentes de los programas del Recinto de Ciencias Médicas que rotaban por los servicios de salud de la Capital, por el trato despótico e irrespetuoso que dispensaba a estos médicos. En uno de esos incidentes tuve que, como Rector de ese Recinto, intervenir para resolver el problema y evitar una crisis en los servicios, ya que los residentes habían tomado la decisión de abandonar la rotación por esos
servicios ante el maltrato al que Rosselló los sometía, no sin antes sostener una caldeada reunión en la que la señora Decana de la Escuela de Medicina sintió que el Dr. Rosselló le ofendió y le faltó el respeto, por lo que tuve que exigirle al Dr. Rosselló respeto para con la Decana (Dra. Nydia de Jesús, fina dama y excelente profesional) y pedirle que se controlara.
En 1992, durante la campaña por la Gobernación, todos fuimos testigos de la falta de respeto hacia la candidata Victoria Muñoz Mendoza mofándose y sacándole la lengua durante el debate de los candidatos a la Gobernación. De igual forma, vimos como por primera vez en la historia y en un total menosprecio por la autonomía universitaria, un gobernador electo -sin aún haber tomado posesión del cargo- exigió la renuncia de todos los cuadros directivos de la Universidad desde los miembros del CES, el presidente, rectores, decanos y hasta directores de Departamentos, como si la institución hubiese sido un Departamento de Transportación y Obras Públicas que le responde directamente al Primer Ejecutivo. Durante su incumbencia como Gobernador el país entero fue testigo del desprecio, los ataques y la falta de respeto por todas sus instituciones: la judicatura, educación, salud, la prensa, y como si fuera poco y para
culminar su mandato, vimos como ilegalmente se agenció una jugosa pensión ofreciendo información falsa.
Las elecciones de noviembre de 2004 hicieron patente una vez más las características de megalomanía y prepotencia de este personaje patético de nuestra política. La renuencia a admitir su derrota tuvo al país por meses en un estado de tensión durante una serie de pleitos frívolos simple y sencillamente por no poder conciliar en su mente haber sido derrotado por Aníbal Acevedo Vilá, a quien en todo momento menospreció y consideró inferior. La necesidad enfermiza de tener poder nada más que por ostentarlo lo llevó a obtener un escaño al Senado mediante el chantaje y la compraventa a un pobre ser humano que lo había ganado en buena lid. Esa necesidad obsesiva por el poder lo ha llevado a cometer actos de agravio e injusticia
contra sus propios compañeros de partido en su afán por desbancar al presidente del Senado, Kenneth McClintock, de la posición que legítimamente obtuvo. En este afán no ha quedado estrategia perversa y maquiavélica que no hayan utilizado él y sus acólitos ante la vista de todo el país que a diario se pregunta hasta dónde puede llegar la necesidad enfermiza de este señor
por el poder. No pasa un día sin que se evidencie que no existe límite para este ser en obtener lo que desea sin importarle las consecuencias que su obsesión pueda tener para otros y para el país. Su propio compañero de papeleta y persona de dotes morales, intelectuales y profesionales, el comisionado residente Luis Fortuño, lo calificó como un cáncer para el país.
Estamos ante un ser que tiene un historial consistente de prepotencia, de creerse superior y estar por encima de los demás, de las leyes y reglamentos. Lo que hoy vemos de obstinación en mantenerse en una posición irracional de oposición a la propuesta reforma contributiva y fiscal
propuesta por el gobernador Acevedo Vilá -propuesta que era parte integral del programa de su partido- no es más que la continuación del patrón de la conducta que lo ha caracterizado durante toda su vida, según lo han confirmado algunas de sus amistades de infancia a quienes no les sorprendeen nada esta actitud.
El mantener la posición de que debe ser un 4% el impuesto sobre el consumo -a pesar de que no ha podido justificarla con datos y a sabiendas de que eso crearía un caos en las finanzas del país que perjudicaría negativamente a toda la población por la sola razón de crearle problemas políticos al Gobernador- es una mezquindad de marca mayor sin precedentes en la política del país. Es una canallada que evidencia que a este señor no le queda ya una onza de decencia en su ser. Que haya una gran cantidad de personas que todavía justifiquen las actuaciones de este personaje trágico es indicativo de que el déficit de inteligencia y moral que como pueblo padecemos ha llegado ya a niveles tales que presagian que estamos muy cerca de una crisis
de grandes proporciones.
2 comments:
Si lees el libro A mi amigo el gobernador escrito por Vazquez Quintana te sorprenderas de las cosas de las que es capaz ese ser de hacer.
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Consiguemelo Vane... y bienvenida al corrillo bloggero!
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